En una noche fría, un hombre caminaba por las calles de la ciudad
tratando de sobrevivir a una noche más, que cuando no tienes nada, y das un
parpadeo no te va a perdonar, tu vida como un simple soplo va a partir. Y así
fue la noche helada, escabulléndose por las calles, como cualquier rata,
buscando un agujero para descansar; y fue al cruzar en la esquina y encontrar
el hospital, en una de sus ventanas observó una luz que iba por los pasillos
del tercer piso, de repente se sintió atraído, que la vista no la desvío; pero
al siguiente parpadeo vio que todo a su alrededor era oscuridad; se encontraba
al interior de dicho hospital. Una sonrisa lo erizo, de su desesperación empezó
a correr, gritaba pero sus ruidos no se sentían desde el exterior, llegó a un punto en el cual se sentía
petrificado, el frío que lo rodeaba era intenso; su respiración y latidos de
corazón eran cada vez más fuertes; de repente la luz de este cuarto se
enciende, una mujer en un rincón con una muñeca a sus pies, gira de repente y
lo acribilla con su espíritu y un enorme grito; él solo cae desmayado, estaba
mareado, vómito.
Al recuperar el aliento, observó que la muñeca lo veía fijamente, y
su cabeza empezó con ruido constante, lento, intenso y más intenso, esto lo
estaba volviendo loco; se levantó de repente, fue a patear la muñeca, pero solo
consiguió romper la pared, los sonidos fueron muchos más fuertes; en el agujero
una caja metálica; al abrirla un diario, Tiffany en la portada, de este cayeron
fotografías al observarlas, una tras otra se repetían las mismas imágenes de
maltrato; este sujeto quedo impactado; luego leyó el diario.
Veía como alguien que se llamaba Margarita Ramírez, por
circunstancias que la marcaron y que en toda su vida el único refugio, el amor
y el respeto lo encontró en una muñeca que su madre al abandonarla le dejó; así
que había escrito: el miedo en nosotras no habita, el respeto no se impone,
solo se apuñala hasta ganarlo, la venganza no es buena, pero es mi decisión de
vida. Y así en cada página, él leía como su muñeca Tiffany la guiaba para
cometer atroces crímenes; empezando por el hombre que por siempre la traumo, y
luego con el personal, que hizo que su vida en el hospital se hiciera un
infierno; ese hospital que ella vio cómo su hogar, en donde encontró la forma
de ofrecer ayuda, una ayuda que a ella nunca le ofrecieron. Y así solo la
irrespetaron, la violaron, e insinuaron a los propios pacientes que ella era
una loca.
Así que ella luego de asesinar a Duarte, entró en locura, que fue
refugiada en un lugar apartado del hospital; vivía vigilada por tres personas,
una le regalo este diario, mientras otro la seguía molestando; en una página
con fecha 30/OCT/1930, escribió que por fin sería libre; que asesinaría a
Ricardo y al director del Hospital Montoya. Que luego de esto se sintió libre,
que recorrió los pasillos del hospital gritando, y que muchos de los que
estaban solo decían que era un fantasma. Así entró a su cuarto, al sótano que
este tenía se inyecto, abrazó con fuerza a Tiffany… luego de esto él se da
cuenta que ha dejado de escribir.
Aterrado, cierra el diario; sonríen; él solo le dice que no desea
morir, que busca un lugar para descansar; las luces se apagan y encienden; a los
pies de la muñeca se lee: este es el lugar indicado. Solo quiero pasar esta
noche Tiffany, si me lo permites, mañana me iré. Las luces se apagan y
encienden; en el suelo se lee: ¿seguro que eres un santo?, ¿no le has hecho mal
a nadie?; no soy perfecto, y si vivo como vivo es porque he tomado malas
decisiones en mi vida; pero no quiero morir, si deseas me puedo ir ya. Las
luces se apagan y encienden, en el suelo se lee: de seguro defraudaste a tus
padres, seguro tú madre ha llorado por tu culpa, pudiste ser alguien; sabes
Tiffany puedo cambiar. Las luces se apagan y encienden, un estruendo fuerte, se
cierra la puerta; él lee: luego de que rechazas oportunidades, la vida llega a
un callejón sin salida… en este callejón no hay salida.









